jueves, 6 de mayo de 2010

Infinitas redes de carreteras.











Nos quedan un par de dias para volver a España (por fin tengo eñes!!) y el viaje empieza a hacerse pesado, demasiadas horas en la carretera con una niebla que no te deja ver a mas de 10 metros y con una lluvia que te quita las ganas de salir del coche. Es una pena, porque estamos estos dias por la selva negra y el valle del Mosela, y son unos paisajes impresionantes, de espesos bosques por un lado y viñedos casi verticales por el otro y dejamos atrás unos pueblos que parecen inventados. Concretamente Heidelberg nos ha dejado con ganas de quedarnos un par de dias, no porque tuviera grandes palacios o monumentos, solo por pasear por sus callejuelas y tomar una cerveza en una terraza.
Definitivamente la zona sur de Alemania es completamente diferente a la norte, aunque algunas cosas no cambian: siguen sin hablar inglés, también te cobran por ir al baño de cualquier sitio, tienen un Gallardon en cada pueblo al que vamos que se dedica a restaurar toda catedral o ayuntamiento chulo que hay que ver para que nos lo encontremos lleno de andamios y nos hemos fijado en que los perros son ciudadanos de primera clase que entran en los hoteles, restaurantes e incluso catedrales.
Ya me estoy cansando de la comida italiana, hay miles de restaurantes italianos, y los que no lo son reservan la mitad de la carta a pizzas, gnocchis, espaguetis...
Mañana tenemos pensado recorrer una parte del Rhin tranquilamente y reservarnos unas cuantas horas para descansar un poco y dar una vuelta por Koblenz que es donde tenemos el hotel para estas dos noches.

Un beso!!!

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